Proyecto UBACyT

Análisis de las estrategias de construcción de representaciones sociales a través del discurso mediático, político y publicitario en Argentina*

Director: Dr. ALEJANDRO RAITER
Co-Directora: Dra. JULIA ZULLO

ESTADO ACTUAL DE CONOCIMIENTO SOBRE EL TEMA
        Nuestra primer referencia obligada debe ser para Voloshinov (1929) quien estableció con claridad el carácter ideológico y no arbitrario -es decir motivado-, de los signos (tanto lingüísticos como de otras manifestaciones semióticas). En este carácter todo signo es multiacentuado, de acuerdo con la experiencia social de los participantes de los intercambios comunicativos. La utilización de diferentes acentos otorga valor diferenciado al signo, establece su carácter permanentemente dinámico y explica la variación y el cambio lingüísticos. La ideología dominante intenta imponer un acento particular al signo, de acuerdo con sus propios intereses y valores; de este modo, un cambio o un intento de cambio en la de acentuación es muestra de resistencia o de crisis; la lucha por la imposición de acentos valorativos es expresión de la lucha de clases. También le debemos a Voloshinov la noción de tema de los enunciados en cada intercambio concreto: el contexto social atraviesa los mensajes y les imprime su marca de época. La noción de género como manifestación de una combinación particular de recursos que también depende de condiciones históricas, la tomamos de su colega Bajtín (1952,1985)
      Posteriormente, la escuela de la Lingüística Crítica (Hodge y Kress, 1979, 1993) es la que exploró de modo más claro, la relación entre lenguaje e ideología y presenta una metodología de análisis sintagmático en el nivel de la cláusula en la que es posible analizar las elecciones léxico-gramaticales en relación con funciones ideológicas específicas. Estos trabajos establecen con precisión la significación ideológica que tiene el modo en que dos participantes quedan vinculados por un proceso en la cláusula. Fowler, Trew y otros (1979), también de la misma corriente, revisaron el trabajo de Labov al señalar que la variación y el cambio lingüísticos tienen también significado ideológico. La elección de una variante u otra no es totalmente inconsciente y las diferencias sociales en el uso conllevan diferentes modos de ver y experimentar el mundo.
      Los trabajos de Fairclough (1992; Chouliaraki y Fairclough, 1999) no solamente profundizaron la relación lenguaje e ideología, sino que le agregaron, además, la noción de cambio, lucha y negociación. En ellos se desarrolla la noción de géneros híbridos, en lo que califica como la era de la globalización, que permite la aparición de nuevos actores y el desplazamiento de actores conocidos a otros campos de actividad. Por otra parte, propone un análisis denominado tridimensional de los textos al encararlos como práctica social, como práctica discursiva y como práctica textual. Cada una de estas dimensiones nos da una idea complementaria del funcionamiento de los textos en la sociedad. Al mismo tiempo, utiliza la noción de coyuntura para facilitar el estudio de la relación texto – sociedad – prácticas sociales. Dado que las relaciones entre estas tres dimensiones son de sobredeterminación, nos interesa especialmente cómo los cambios en los textos y en las prácticas discursivas pueden anticipar cambios en la clasificación de sectores de la comunidad y en las prácticas sociales.
     Dado que los modos de construir sentido no se ajustan exclusivamente al uso del lenguaje verbal, es indispensable incorporar a nuestro análisis otros modos semióticos con sus pautas específicas de funcionamiento (van Leeuwen y Kress, 2002). De manera creciente en nuestra sociedad, los textos se consolidan como composiciones multimodales que integran distintos elementos (visuales, verbales, auditivos, etc.) en relaciones de complementariedad, continuidad, discontinuidad, conexión, desconexión, etc. Por lo tanto, los cambios textuales o discursivos no sólo se van a detectar a nivel del modo lingüístico sino en una variedad de modalidades que van desde la elección de determinadas tipografías, de determinadas gamas de colores, del trabajo sobre lo icónico y lo auditivo en todos los planos.
      Como ningún texto está aislado sino que se produce, circula y se reconoce dentro de una comunidad lingüística, está inmerso en una serie de intercambios, a su vez sometidos a determinadas condiciones de producción, tanto materiales como simbólicas. Por esta razón, debemos incluir también a la noción de interdiscurso y de preconstruido, de Pêcheux (1964 , 1975) y Robin (1973); ambas nociones nos permitirán abordar lo dicho y lo no dicho en una pieza textual en función de los valores presentes/ausentes en la red discursiva que le dio lugar.
    Del mismo modo, utilizaremos la noción de orden del discurso de Foucault (1969) como complementaria con la de género antes mencionada, ya que otorga mayor rigurosidad a las gramáticas de producción de discursos.
     Lo que estamos proponiendo ofrece una buena base para realizar el trabajo concreto de análisis propuesto. Creemos que en momentos de crisis, el proceso de cambio en las significaciones sociales parece vertiginoso. Pero el análisis del discurso puede aportar no sólo una mirada descriptiva sino también, hasta cierto punto, anticipatorio. Y un análisis de este tipo falta realizar aún en nuestro país, aunque parte de las bases teóricas ya están establecidas. Asimismo, es preciso definir líneas metodológicas claras y adaptar –o redefinir- las estrategias de análisis pensadas para el inglés o el francés en función de las particularidades del español actual de la Argentina

 OBJETIVOS E HIPOTESIS
     Nuestro objetivo principal consiste, por un lado, en determinar los contenidos de las representaciones sociales que sobre diversos grupos poblacionales, sostienen los Medios, el discurso de los políticos y la publicidad; por el otro en determinar las estrategias construcción de esas representaciones.
     Sostenemos que el análisis del discurso constituye una vía privilegiada para realizar este tipo de análisis; sólo en los intercambios discursivos cotidianos se produce creación de nuevos signos y se pelea por la imposición de valor a los signos efectivamente utilizados. Estos, a su vez, junto con otras manifestaciones semióticas también cotidianas, pueden dar cuenta de los estados subjetivos de l@s individu@s tanto como de la comunidad. Podremos observar los temas sobre los que se producen intercambios, los géneros discursivos, pero también qué temas son considerados propios de la esfera pública o de la privada. De modo concreto, podremos observar, mediante análisis sistemático de piezas textuales, sobre qué signos se disputa, cuáles son los ejes sobre los cuales se establece esa disputa/variación – es decir, están en un proceso de cambio – y qué signos parecen fijos y cuáles están cayendo prácticamente en desuso. Nuestro corpus incluirá manifestaciones de dirigentes políticos, lo producido por los medios y la publicidad. De modo paralelo elicitaremos narrativas orales mediante entrevistas para tratar de conocer en cuánto han influido los medios informativos, los políticos y la publicidad en los sujetos; consideraremos también los aportes que del análisis del discurso oral hace el análisis de la conversación y la sociolingüística interaccional. En particular, nos interesa la representación de los jóvenes, de los alumnos, de las universidades, de los políticos y de grupos políticos, de los sindicalistas “profesionales”, de los docentes, de las escuelas primarias y secundarias. Abriremos un capítulo especial para los estudiantes de intercambio cuya lengua materna no fuera el español, tanto argentinos de pueblos aborígenes como extranjeros.
       Por otro lado, sostenemos que las llamadas encuestas de opinión no permiten realizar este tipo de análisis ya que, tanto cuando preguntan por opciones como cuando preguntan por los temas que más preocupan al informante, no pueden salir de las limitaciones propias del evento que construyen. De este modo no pueden sino confirmar los temas y valores del discurso dominante (Raiter, 1999, 2008), como puede observarse con el tema de inseguridad: los encuestados, son a la vez, consumidores de medios y como tales, saben qué se espera de ellos a la hora de ser consultados. De esta manera, se establece un horizonte de respuestas “posibles” que –más allá de que las respuestas estén pautadas o sean abiertas- los sondeos de opinión no hacen más que reproducir, con márgenes de variación muy acotados
       A esta altura de la investigación, resulta difícil anticipar cada una de las hipótesis de trabajo de un proyecto de esta amplitud, de manera general podemos decir que una de nuestras hipótesis centrales sostiene que estamos transitando una etapa de cambio social importante que se manifiesta en lo lingüístico y lo discursivo.
      Otra de nuestras hipótesis respecto de las nuevas representaciones de actores sociales (o de representaciones de actores sociales ya existentes que han cambiado) sostiene que desde el poder dominante, se los intenta clasificar para incorporar y contener en un discurso hegemónico llamado “de la globalización” que intenta volverlos manejables o en términos semióticos, signos monologales /monoacentuales (Voloshinov, 1929). Nos proponemos demostrar que este procedimiento se realiza básicamente a través de dos estrategias: la asignación de un conjunto reducido de acciones posibles (en las que estos actores son agentes o pacientes) o su inclusión en sistemas clasificatorios para asimilarlos dentro de un imaginario fácil de incorporar dentro de las referencias del discurso dominante. La puesta en práctica de este proceso permite que, por ejemplo, los jóvenes de clase media que no estudian ni trabajan se constituyan como depresivos o inútiles y no como rebeldes o críticos del sistema
      En definitiva, sostenemos que, si prestamos especial atención a los cambios lingüísticos y discursivos en los discursos de los medios, la publicidad y los políticos, podremos ver los cambios generales descriptos, entender la subjetividad individual y comunitaria y aportar a los análisis sociales más generales

 OBJETIVOS ESPECIFICOS
Determinar cambios lingüístico semióticos en proceso
Determinar variaciones sintácticas, semánticas, morfológicas y léxicas
Identificar nuevos signos presentes en los intercambios cotidianos
Identificar signos que hayan cambiado significativamente de frecuencia en el periodo
Establecer qué nuevos acentos han recibido los signos asociados a actores sociales y a instituciones en los últimos años
Determinar rangos de multiacentuación por sectores sociales
Establecer los paradigmas de disputa
Identificar nuevos actores sociales en los intercambios cotidianos
Delimitar las representaciones sociales de esos actores
Definir los contenidos de los sistemas de creencias
Describir las estrategias utilizadas para mejorar la metodología de análisis de las representaciones sociales a través del análisis del discurso.

METODOLOGIA
        Nuestra metodología general será la del análisis del discurso. En este caso particular, nos guiaremos por las siguientes técnicas.
       Partiremos de la Gramática Sistémico Funcional (Halliday, 1964) para delimitar significados ideacionales, interpersonales y textuales. Cada una de estas dimensiones del significado será privilegiada según el tipo textual que abordemos en cada caso. Una vez seleccionado el corpus, comenzaremos separando los textos en cláusulas. Realizaremos, entonces, un análisis de los significados y más específicamente en el nivel de la transactividad, las clasificaremos en transactivas, no transactivas y las diferentes categorías de relacionales (Hodge y Kress, 1993). Determinaremos los agentes, los pacientes y cuáles son los procesos que los relacionan. Clasificaremos los tipos de procesos (así como los efectos que estas elecciones producen a nivel discursivo). En este nivel del análisis incluiremos la lectura de las transformaciones realizadas sobre las proposiciones básicas para formular hipótesis sobre economía y ocultamiento, es decir, el significado ideológico de esa transformación. Estableceremos recuentos paradigmáticos de actores en posición de pacientes y agentes y realizaremos análisis cuantitativos que permitan comparar de modo objetivo los textos entre sí.
         En un segundo nivel de análisis, tomaremos la construcción de los significados interpersonales a través del trabajo sobre la modalidad y determinaremos los sentidos que ésta implica. En el caso de los textos informativos, se tomará en cuenta el grado de asertividad así como también la carga ilocucionaria con el correspondiente efecto perlocucionario que siempre conlleva a nivel de la audiencia / público (Raiter, 1999). Estableceremos grados de presuposicionalidad discursiva; las estructuras básicas serán tomadas como P=0. Esto nos permitirá una entrada en el análisis de lo no dicho, de lo presupuesto por los emisores como información conocida, sabida en los receptores, ausente en el texto, pero presente en la lectura por vía del interdiscurso: este tipo de saberes será conceptualizado de dos modos: a nivel de los objetos preconstruidos a nivel de una o varias formaciones discursivas (como por ejemplo, la “inseguridad” o “los pueblos originarios”) y a nivel de las formulaciones (o construcciones recurrentes) en las que estos preconstruidos forman parte.
     El análisis de los preconstruidos será acompañado por el análisis de las metáforas conceptuales y estructurales (Lakoff y Jhonson, 1987; Kövecses, 2006) que establecen formas definidas no perceptuales de comprensión del mundo
      En este mismo nivel del análisis tomaremos la construcción de “fuentes autorizadas” y de voceros que realiza cada texto del corpus (Trew, 1979). El grado de heterogeneidad enunciativa (Authier, 1984) y el peso que esta textura polifónica posee en cada pieza textual nos brindará otra entrada para el análisis de la dimensión ideológica del discurso.
      Siguiendo esta misma línea, en un tercer nivel, Estableceremos los paradigmas de disputa en el texto y en el intertexto, señalando las variaciones sincrónicas y los cambios que se han producido en diacronía. Marcaremos qué signos son incorporados y, de ser posible, su origen y acentos valorativos.
     Clasificaremos cada uno de los textos de acuerdo con a) el lugar que ocupan en el interdiscurso, b) el orden del discurso que fija las reglas de su producción y c) el género o géneros a los que el texto pertenece. En el caso de los formatos periodísticos no exclusivamente informativos analizaremos el grado de heterogeneidad y de hibridización de los formatos tradicionales así como la conformación desde el punto de vista conversacional (Fairclough,1992). Este análisis presupone la descripción previa de las posiciones enunciativas de cada texto: la imagen que el enunciador establece de sí mismo, la que construye de su destinatario y la relación que establece con éste y con los terceros discursivos (Verón, 1987 y otros)
     En los textos que contengan imágenes, incorporaremos el análisis multimodal, de acuerdo con la propuesta de Kress y van Leuween (2002), que establece el análisis por vectores corporales y /o de mirada. Este análisis nos permite establecer las relaciones complementarias o contradictorias entre texto e imagen, aun en esos casos en los que ambos son percibidos como un todo. El mismo procedimiento será empleado para el análisis de imágenes de cine y de TV; aquí incluiremos la propuesta de análisis semiótico de Hodge y Kress (1989). Desde el punto de vista de las prácticas que conllevan estos productos, analizaremos al menos tres instancias: la del discurso (es decir, la de lo “decible y “nombrable” en esa comunidad en esa situación de enunciación), la del diseño (es decir, la de la planificación estructural acerca de los modos semióticos que han de interactuar) y la de la producción (en este caso, en lo que hace a la disponibilidad concreta de recursos y materialidades en determinados soportes y en lo que hace a la relación entre los productores / trabajadores y el producto).

ANTECEDENTES EN LA TEMATICA
       El grupo tiene antecedentes en la temática – desarrollados en anteriores proyectos acreditados - que son los que lo llevaron a su consolidación. Podemos separar estos antecedentes en dos grandes grupos: teóricos y de análisis concretos. Los primeros fueron desarrollados debido a las dificultades metodológicas que encontramos en nuestros primeros análisis. Dado que trabajamos con significados y cambio de significados en el uso lingüístico y la conciencia o imagen que de esos significados tienen los hablantes y la comunidad lingüística – dado el carácter heterogéneo de esta – debimos diferenciar aspectos individuales y colectivos que no estaban tratados en la bibliografía sobre el tema. Por ese motivo diferenciamos el concepto de sistema de creencias para identificar los aspectos psicolingüísticos del significado de sentido común para establecer los significados y la variación de significados dentro de una comunidad (Raiter, 2003). Previamente habíamos desarrollado el concepto de representaciones sociales para señalar cómo mediante la utilización de estrategias discursivas por los medios para clasificar actores sociales y procesos sociales y cambian el valor de determinados signos o imponen otros nuevos (Raiter, Zullo y otros, 2002). También diferenciamos tentativamente tipos de creencias y redefinimos la noción de Agenda para establecer cómo los medios ponen en circulación determinados tópicos (Raiter, 2002). La noción de discurso dominante fue definida para establecer el marco de referencias a partir del cual los signos pueden adquirir valores diferenciados (Raiter, 1999).
      Hemos analizado cómo son clasificados y con qué procesos quedan vinculados los pobres, quienes aparecen siempre en las cláusulas que los contienen como pacientes de los procesos accionales, como experimentantes de procesos afectivos o desposeídos (en sintagmas posesivos negados), Cuando son agentes de cláusulas transactivas dejan de ser tratados como pobres para ser definidos como manifestantes, piqueteros o colectivos como pueblada, manifestación, corte de ruta, población, piquete. Muchas veces este colectivo es transformado en un locativo (Zullo, 2006).
       Hemos demostrado el cambio de valor del signo piquetero desde Cutral Có en 1996 (Zullo, 2004) hasta la fecha, lo que supone una clasificación diferente: de desocupados a militantes. Mostramos como fueron cambiando las representaciones en los medios con anterioridad a la represión de puente Pueyrredón. (Zullo, 2004 y 2006).
       Pudimos establecer que las representaciones sociales en los debates mediáticos sobre el hospital público no están relacionadas con temas de salud de la población, sino con temas de asistencia social, atención a los pobres y marginados (Zullo y otros, 1999; Szretter, 2001 en Raiter et al 2002)
       Las universidades llamadas “nuevas” no se presentan a sí mismas como proveedoras de conocimientos, sino como proveedoras de servicios activos que permitirán a sus clientes conseguir empleos en un futuro. (García, 2007 en Raiter et al, 2008)
       Mediante el uso de la negación y de modalizadores desrealizantes la población aborigen es presentada no sólo como pasiva sino como poseedora sólo de necesidades: ningún atributo positivos permite clasificarlos (Iguera, 2003).
      También hemos rastreado cuantitativamente las categorías y funciones en los que lo público se encuentra definido en los diarios argentinos desde los comienzos del menemismo hasta 2006. Los datos revelan un notable aumento en los últimos años aunque sólo en el caso de algunas funciones, sobre todo en las que hace el público como consumidor y espectador (Zullo, 2005)
      Siguiendo con el concepto de agenda mediática (Raiter, 2001, 2004, entre otros), tomamos el importante espacio que el signo inseguridad había ocupado en los últimos años. A partir de un relevamiento de los términos asociados (delito, delincuente, entre otros) pudimos dar cuenta de los roles y sistemas de clasificaciones en los que los delincuentes son incluidos como así también caracterizar estos papeles en otros modos semióticos no lingüísticos (Zullo, 2006), Raiter y Zullo, 2008).

CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES
  • Recolección del Corpus (Enero-Abril 2011)
  • Separación en cláusulas (Enero-Abril 2011)
  • Análisis de transactividad (Julio-Diciembre 2011)
  • Análisis de modalidad y significados (Julio-Diciembre 2011)
  • Análisis multimodal (Marzo-Junio 2012)
  • Establecimiento de paradigmas en disputa (Junio-Septiembre 2012)
  • Utilización de metáforas (Agosto-Noviembre 2012)
  • Determinación de agentes y pacientes (Enero-Febrero 2012, Agosto-Septiembre 2012, Noviembre-Diciembre 2012) 
  • Cambios lingüísticos (Enero-Abril 2013)
  • Análisis de recepción (Abril-Agosto 2013)
  • Formulación de hipótesis-conclusiones (Agosto-Octubre 2013)
  • Elaboración de informes (Octubre-Diciembre 2013)
BIBLIOGRAFIA  Descargar bibliografía

INTEGRANTES
Alejandro Raiter
Julia Zullo
Mariana Szretter Noste
Paula García
María Florencia Greco
Gabriel Dvoskin
Rubén Calmels
Virginia Unamuno
Liber Fructuoso
Gilda Zukerfeld
Federico Testoni
Fernando Montes
Daniela Goldín
Alba Delgado
Florentina Guaita
Lucía Hellín


*Proyecto UBACyT (2011-2014)

Proyectos anteriores